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Con las seis palabras del título de este blog, resumió Santiago Londoño esta experiencia de habernos encontrado con esta ave el viernes 3 de Abril de 2026, en una etapa aún temprana de su camino como pajarero, y no es una exageración: hay aves que llegan una vez y se quedan para siempre en la memoria. Hoy queremos compartir uno de esos instantes, a través de fotografías y de las palabras de quienes tuvimos la suerte de encontrarnos, por primera vez, con esta ave:
Eso fue lo que ocurrió con este Ampelis Americano - Bombycilla cedrorum, un ave que normalmente se mueve entre Norteamérica y Centroamérica, y que solo de manera ocasional llega a Colombia, casi siempre en zonas costeras. Verla en el interior del país, y aún más en Antioquia, es algo realmente poco frecuente ante los ojos de los observadores de aves.
En esta ocasión, el registro se dio en los senderos del Río Negro: un parque lineal y ciclovía que separa lo urbano de un pequeño corredor natural que acompaña al río, y que se ha convertido en un refugio para muchas especies, incluidas las migratorias.
La manera en que sucedió este avistamiento fue una mezcla de emociones: la alegría de verlo, la tensión cuando se fue demasiado rápido, la gente corriendo para intentar llegar a verlo. Santiago Londoño lo escribió a la perfección en este escrito:
Este avistamiento, además de su valor ornitológico, también pone sobre la mesa la importancia del lugar donde ocurrió. El registro se dio en los senderos del Río Negro, una zona periurbana que hace parte de un sistema de corredores verdes y humedales del altiplano del Oriente antioqueño.
Estos espacios, que muchas veces se ven únicamente como zonas de recreación, han demostrado ser fundamentales para la biodiversidad. No solo albergan aves residentes, sino que también funcionan como puntos de descanso, alimentación y recarga para especies migratorias que recorren grandes distancias. De hecho, el individuo fue observado alimentándose de los frutos de un arbusto ornamental, lo que evidencia cómo incluso en entornos intervenidos estas aves encuentran recursos clave para continuar su viaje.
Si bien se trata de uno de los registros más relevantes en Antioquia en los últimos años, no sería el primero en el departamento. Existe un antecedente confirmado a partir de una fotografía tomada en 1988 en la vereda Don Diego (El Retiro). Sin embargo, la diferencia con este encuentro radica en que hoy ocurre en un territorio mucho más transformado y ha podido ser observado, documentado y compartido por toda una comunidad de pajareros, así como por habitantes de la zona.
Este tipo de hallazgos refuerza la necesidad de conservar y fortalecer los corredores naturales urbanos y las riberas del río, entendiendo que no son solo espacios de disfrute humano, sino estructuras vivas que sostienen la biodiversidad en medio del crecimiento urbano.
Estos encuentros también pasan por aprender a mirar de nuevo, o revisar mejor los espacios cotidianos, transitados, casi predecibles; en un sitio así fue donde ocurrió lo improbable: un ave fuera de su ruta conectó a todo un grupo de personas, y más allá, a todo un gremio de pajareros que empezó a moverse, a preguntar, a llegar, a compartir la emoción de un registro inesperado.
Y en medio de todo eso, también queda la gratitud de haber sido los primeros ojos en encontrarnos con ella en este rincón del país, no como una búsqueda obsesiva, sino como resultado de insistir y seguir habitando el mismo lugar con curiosidad. De no subestimar nunca lo que puede aparecer.
Tal vez por eso seguimos compartiendo camino con quienes apenas empiezan. Porque en sus miradas aún vive intacta esa capacidad de asombro que la experiencia desgasta. Y porque, en el fondo, lo que buscamos no es solo sumar especies, sino no perder nunca esa forma de estar presentes, de emocionarnos, de sentir que cada encuentro, por pequeño o improbable que sea, sigue siendo la primera vez.
Ojalá no la perdamos nunca.
Escritura: Sebastián Calle & Santiago Londoño
Fotografía: Pablo Botero & Sebastián Calle
Grupo de avistamiento: Bura Kana, Jorge Cano, Santiago Londoño, Anderson Serna, Pablo Botero, Vanessa Duque, Nicolás Pérez, Sebastián Calle.